TÚ DEJASTE TU TRONO

Tú dejaste tu trono y corona por mí,
Al venir a Belén a nacer;
Mas a ti no fue dado el entrar al mesón,
Y en pesebre te hicieron nacer.

 

Ven a mi corazón, oh Cristo,
Pues en él hay lugar para ti;
Ven a mi corazón, oh Cristo, ven,
Pues en él hay lugar para ti.

 

Alabanzas celestes los ángeles dan,
En que rinden al Verbo loor;
Mas humilde viniste a la tierra, Señor,
A dar vida al más vil pecador.

 

Siempre pueden las zorras sus cuevas tener,
Y las aves sus nidos también;
Mas el Hijo del Hombre no tuvo lugar
En el cual reclinara su sien.

 

Tú viniste, Señor, con tu gran bendición,
Para dar libertad y salud;
Mas con odio y desprecio te hicieron morir,
Aunque vieron tu amor y virtud.

 

Alabanzas sublimes los cielos darán,
Cuando vengas glorioso de allí;
Y tu voz entre nubes dirá: “Ven a mí,
Que hay lugar junto a mí para ti.”

C-98

EMILY STEELE ELLIOT, 1864

El pastor de Brighton, Sussex, Inglaterra, buscaba algo para la fiesta de Navidad y, para su sorpresa, su hija había escrito un poema para la ocasión, basado en Lucas 2:7.- "no había lugar para ellos en el mesón", cuando José y María buscaban alojamiento en Belén y sucedió el nacimiento de Jesús, que tuvo que ser acostado en un pesebre por no haber otro lugar.

Emily no pudo imaginar que sus versos pudieran llegar a ser tan famosos y cantados en multitud de países.

¿Hay hoy lugar para Él en tu corazón?


Música: Ira D. Sankey, 1876; igual que para muchos otros himnos:
"Bajo sus alas habito seguro" (1896)
"Hermanos en la lid de Dios" (1891)
Etc.

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