¿NOS VEREMOS EN EL RÍO?

¿Nos veremos en el río

Cuyas aguas cristalinas,

Cuyas ondas argentinas

Nacen del trono de Dios?

 

Oh, sí, nos congregaremos

En célica, hermosísima ribera,

Hijos de la vida verdadera

Que nace del trono de Dios.

 

En las márgenes del río

Que frecuentan serafines,

Que embellecen querubines,

Da la dicha eterna, Dios.

 

El vergel que riega el río

De Jesús es la morada;

El mal nunca tiene entrada:

Allí sólo reina Dios.

 

Antes de llegar al río

Nuestra carga dejaremos:

Libres todos estaremos

Por la gracia del Señor.

H-697    Sonido: ((()))




ROBERT LOWRY

Posiblemente la composición mejor conocida del Dr. Lowry, y una de las más cantadas en las Escuelas Dominicales del mundo, es este popular himno de niños.

Fue escrito en Brooklyn, donde vivía entonces, en una tarde bochornosa, de julio de 1864, cuando una epidemia entre los niños estaba arrasando la ciudad, trayendo muerte y dolor a muchos hogares.

Sentado en su despacho, su pensamiento giraba en torno a la razón de por qué los autores de himnos escribían tanto acerca del río de la muerte y tan poco acerca del río del agua de vida que San Juan vio fluyendo por la calle de la nueva Jerusalén.

De repente vinieron a su mente las palabras de un nuevo himno. Las escribió rápidamente, y luego, yendo hacia el órgano que estaba en su cuarto, enseguida compuso la melodía que probablemente se canta con estas palabras en la gran mayoría de las Escuelas Dominicales del mundo.

El Dr. Lowry no tenía un alto concepto de su composición musical que, según dijo, debió su popularidad a su ritmo más que a su excelencia.

Parece que le pasó desapercibida la inexactitud de la última línea de la primera estrofa, y que se repite en el coro, que en inglés dice que fluye al lado del trono de Dios. El río, según lo describe Juan, en Apocalipsis 22:1, y al que se refiere el himno, no fluye del "lado" del trono de Dios, sino "del" trono de Dios, lo cual es muy diferente. Es una descripción simbólica del Espíritu Santo que "procede del Padre y del Hijo". Pero es una falta común entre los escritores de himnos el tratar el lenguaje simbólico de la Escritura como si fuera literal.


Más información del autor en: "La tumba le encerró", "¿Qué me puede dar perdón?"