HABITA EN MÍ, SEÑOR

Habita en mí, Señor, vive conmigo;

La tarde tristemente se apresura,

Condensan las tinieblas su pavura,

Y estoy contento porque pienso en ti.

 

A cada instante anhelo tu presencia,

Sólo tu gracia vida darme puede,

Y el tentador ante ella retrocede

Si habitas, ¡oh Señor Jesús! en mí.

 

Del que sufre sostén y del que llora,

Aunque me engañe y me atormente el mundo,

Tú me cobijas con tu amor profundo,

Y estoy contento porque pienso en ti.

 

¿Do se halla, oh muerte, tu aguijón punzante?

¿Dónde se encuentra, ¡oh, tumba! tu victoria?

He de triunfar y te veré en la gloria,

Si habitas, ¡oh Señor Jesús! en mí.

 

Pasa la vida con sus falsos goces,

Huye el placer, y la ilusión fenece;

Mas quien está contigo no perece,

Contento vive porque piensa en ti.

 

En el madero de la cruz moriste,

Para dar el pecador vida y cielo;

Yo gozaré tan plácido consuelo

Si habitas, ¡oh Señor Jesús! en mí.

H-388

HENRY FRANCIS LYTE

El autor de este himno famoso en todo el mundo, fue Vicario de Lower Brixham, en Devonshire.

Nació en el pueblo de Ednam en el Límite de Escocia, el 1º de junio de 1793, de padres ingleses, recibiendo su educación en Irlanda. Pretendía la profesión médica, pero los planes de sus padres fueron cambiados, y Henry entró en la Iglesia de Inglaterra. Fue ordenado en 1815, siendo su primer curato en Tagmon, County Wexford. Allí el joven ministro predicó por unos tres años antes de su conversión.

Siendo Cura de Marazion en Cornualles, regresó de vacaciones y oyó de la enfermedad de un viejo amigo, William le Hunte. el hombre moribundo estaba obsesionado con la idea de que iba a perder el sentido de la presencia del Señor que disfrutaba, y exclamó, "¡Oh, quédate conmigo, quédate conmigo!" ¿Sería esa la primera inspiración ara el himno?

El gran cambio espiritual tuvo lugar al visitar a un pastor vecino, que solicitó su ayuda espiritual, porque estaba en el lecho de muerte. El hombre enfermo insinuó a su amigo que temía no estar preparado para encontrarse con Dios. Esto llevó a Lyte a darse cuenta de su propia condición de perdido, y juntos leyeron las Escrituras, no en la manera ceremonial como solían hacerlo, sino con ansia de corazón en busca de luz. El resultado fue que ambos encontraron el camino de salvación por medio de la obra consumada en la Cruz. "Mi amigo," dice Lyte, "murió feliz con la convicción de que, aunque había pecado grandemente, había Uno cuya muerte y sufrimientos habían expiado sus iniquidades, y que había sido perdonado y aceptado gracias a Él." Henry Lyte entonces tenía tan solo veinticinco años. De ahí en adelante fue un hombre cambiado, y empezó a estudiar la Biblia, y a predicar de una manera totalmente diferente de antes.

En 1823 fue trasladado a Brixham, un pueblo pesquero en la costa del condado de Devon, al sur, donde por veinticinco años, a pesar de su incesante salud precaria, trabajó devotamente como un fiel siervo de Cristo, ministrando a las necesidades de los marineros toscos pero de corazón cálido, hasta su muerte. Su tema siempre era "El poder redentor del sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario". A cada barco que venía al puerto le proveía con una Biblia.

Cuando uno se para sobre el muelle de Brixham, todo es tan tranquilo y apacible que nunca pensarías que hubiera sido el escenario de muchos sucesos famosos. De allí es de donde los hombres de Devon salieron lanzados para enfrentarse con la Armada Espñola en 1588; fue en este punto donde Guillermo de Orange desembarcó para restablecer el Protestantismo en 1688; fue en su bahía donde ancló el "Bellerophon", el buque que llevó a Napoleón a Santa Helena; y fue allí donde fue escrito este himno, uno de los más grandes y posiblemente el último de su autor.

En el año 1847, a la edad de 54 años, sintió la llegada de su atardecer, y su rápida pérdida de salud le determinó pasar el invierno en Italia, pues le habían aconsejado un clima más soleado (padecía tuberculosis). Antes de dejar a su querida gente, a quienes se sentía muy unido, Lyte predicó un sermón de despedida, después de la Cena del Señor, en el que con ternura exhortó a sus oyentes a "buscar al Señor mientras pueda ser hallado", enfatizando la total importancia de la salvación a través de la sangre preciosa de Cristo. Le costó trabajo llegar al final del culto. Aquella tarde del 5 de septiembre, después de descansar, dio un breve paseo por el jardín de su casa en Berry Head; luego buscó la quietud de su habitación, y echándose en el sofá, encontró solaz en su mente y corazón para componer uno de los himnos ingleses más dulces, entregando el manuscrito a su hija, y al que llamó "el legado de un moribundo a su familia y al mundo". El himno ha encontrado un lugar en casi todo himnario

Su hija dio el siguiente relato acerca del día de su composición:

“El verano había terminando, y llegó el mes de septiembre (ese mes en el que una vez más iba a dejar su tierra natal), y cada día parecía tener un valor especial al ser un día más próximo al de su partida. Su familia estaba sorprendida, y casi alarmada, al anunciar su intención de predicar una vez más a su gente. Frente a su debilidad, y el posible peligro de hacer el esfuerzo, hicieron lo posible para impedírselo, pero en vano. Él sentía que sería capacitado para cumplir su deseo, y no temía el resultado.

Su expectativa estaba bien fundada. Predicó, y en medio de la atención sin un suspiro de sus oyentes les dio un sermón sobre la Santa Comunión. Después ayudó en la administración de la Santa Eucaristía y, aunque naturalmente estaba exhausto por el esfuerzo y la emoción, sus amigos no tenían razón para creer que le hubiera perjudicado.

En la tarde del mismo día puso en las manos de un pariente cercano y querido este, con un aire de su propia composición, adaptada a las palabras.”

Esto tuvo lugar el 4 de septiembre de 1847, y Henry Lyte murió en paz el 20 del noviembre siguiente, siendo sus últimas palabras: “Paz! Gozo!”

La frase “Quédate conmigo...” tiene su origen en Lucas 24:29.- “Quédate con nosotros, porque se hace tarde...”, siendo tomada en sentido figurado y en referencia al atardecer de la vida, quedando claro en la tercera línea del primer verso en inglés: Cuando fallan otras ayudas y se esfuman los consuelos, que no tiene que ver con la caída de la tarde, y otras frases en su segunda estrofa. Y así estaba cerca el fin de su propia vida, al poco de llegar a Niza, en el sur de Francia.

El 16 de noviembre de 1947, cuando se descubrió una placa a la memoria de Lyte en la Abadía de Westminster y se cantó el himno, la multitud en el exterior se unió al canto. En 1895, cuando "Sunday at Home" pidió una lista de las 100 mejores himnos, éste fue el segundo de la lista. Unos años antes de 1965, cuando Sir F. J. Wall, el Secretario de la Asociación de Futbol, estaba diseñando el programa para el Final de Copa, buscó en "La Banda de Música de Alexander" e insertó este himno.