DEL SANTO AMOR DE CRISTO

Del santo amor de Cristo

Que no tendrá su igual,

De Su divina gracia,

Sublime y eternal,

De Su misericordia,

Inmensa como el mar

Y cual los Cielos alta,

Con gozo he de cantar.

 

        El amor de mi Señor,

        Grande y dulce es

        más y más;

        Rico e inefable,

        Nada es comparable

        Al amor de mi Jesús.

 

Cuando el vivió en el mundo

La gente lo siguió,

Y todas Sus angustias

En El depositó;

Entonces, bondadoso,

Su amor brotó en raudal

Incontenible, inmenso,

Sanando todo mal.

 

El puso en las pupilas

Del ciego nueva luz,

La eterna luz de vida

Que centellea en la cruz;

Y dio a las almas todas

La gloria de Su ser,

Al impartir Su gracia,

Su Espíritu y poder.

 

Su amor, por las edades

Del mundo, es canal,

Que marca esplendoroso

La senda del ideal;

Y el paso de los años

Lo hará más dulce y más

Precioso al darle al alma

Su incomparable paz.

LELIA N. MORRIS, 1912

Mientras atendía su hogar, siempre tenía papel y lápiz en la cocina para anotar las palabras de nuevos himnos. Su hijo, al ver que la vista le fallaba le preparó un tablero de 9 metros de largo donde podía escribir sus letras y notas en trazos grandes.

En 1914 quedó completamente ciega; pero no perdió su gozo en el Señor ni su deseo de servirle. siguió colaborando en la iglesia y en su casa como esposa y madre ejemplar.

Le gustaba tanto hablar del santo amor de Cristo que llegó a ser el título de uno de sus himnos más favoritos, de más de mil que escribió, animando a seguir adelante en medio de las dificultades de la vida.