DE PAZ INUNDADA MI ALMA

De paz inundada mi alma ya esté,

O cúbrala un mar de aflicción,

Mi suerte cualquiera que sea diré:

¡Alcancé, alcancé salvación!

 

¡Alcancé... salvación...!

¡Alcancé, alcancé salvación!

 

Ya venga la prueba o me tiente Satán,

No amengua mi fe ni mi amor;

Pues Cristo comprende mis luchas, mi afán,

Y su sangre obrará en mi favor.

 

Feliz yo me siento al saber que Jesús

Libróme de yugo opresor;

Quitó mi pecado, clavólo en la cruz;

Gloria demos al buen Salvador.

 

La fe tornaráse en feliz realidad

Al irse la niebla veloz;

Desciende Jesús con su gran majestad,

¡Aleluya, estoy bien con mi Dios!

Sonido: (((·)))



HORATIO. G. SPAFFORD, Noviembre'1873

Este himno fue cantado por primera vez en una reunión en Farwell Hall, Chicago, por el Sr. P. P. Bliss, quien compuso la música.

Cómo se escribió este himno es una historia conmovedora:

En 1874, cuando el gran vapor Francés “Ville de Havre” cruzaba el Atlántico en su viaje de regreso de América, se encontró con el desastre. Abordo del vapor estaba la Sra. Spafford con sus 4 hijos. En medio del océano el vapor colisionó con un barco grande. En media hora el “Ville de Havre” se hundió y casi todos abordo perecieron: 226 personas. Cuando tuvo lugar la colisión, la perturbada madre sacó a sus 4 hijos de la cama y los subió a la cubierta. Dándose cuenta de que en pocos momentos el barco se hundiría, la Sra. Spafford se arrodilló con sus hijos, pidiendo a Dios que fueran salvos o les hiciera dispuestos a morir si era Su voluntad. Cuando el barco se hundió los niños se perdieron. La madre fue recogida por un marinero entre algunos restos flotantes, y 10 días más tarde llegó a Cardiff. Desde ese puerto la Sra. Spafford envió un cable a su marido, un abogado en Chicago, con el mensaje: “Salva sola”, quien salió inmediatamente para Inglaterra para traer a su esposa a Chicago. El Sr. Spafford, un buen Cristiano, enmarcó y colgó en su oficina el mensaje de su esposa.

El Sr. Moody, que entonces estaba teniendo reuniones Evangelísticas en Edimburgo, viajó a Liverpool para procurar consolar a los padres despojados, y fue gratamente animado al encontrar que fueron capaces de decir: “Está bien; que se cumpla la voluntad de Dios”. Un hecho consolador en medio del triste evento fue que en una reunión dirigida por Moody y Sankey en Chicago, poco tiempo antes de su viaje a Europa, los niños se habían convertido a Dios.

Dos años más tarde, cuando Sankey paraba en casa de los Sres. Spafford, durante una serie de reuniones Evangelísticas en Chicago, el Sr. Spafford escribió el himno: “De paz inundada mi alma”, en memoria de la muerte de sus hijos. Hay que resaltar que la traducción de coro no es muy exacta, pues la idea realmente es: "Mi alma está bien."

Un hombre de negocios que había sufrido algunos fuertes reveses durante la crisis financiera, y estaba en un profundo desaliento, al oír la historia del himno, exclamó: “Si Spafford pudo escribir tan hermoso himno de resignación, no volveré a quejarme nunca más.”

Siendo un diligente estudiante de la Palabra de Dios, el Sr. Spafford llegó a estar tan interesado en la Segunda Venida de Cristo, que él y su esposa decidieron ir a Jerusalén, y esperar allí la venida del Señor. En la última estrofa del himno, el escritor da expresión sin límites a su aspiración y deseo de corazón.

Traducido al castellano por Pedro Grado Valdés.