CANTARÉ, CANTARÉ DEL LEJANO PAÍS

Cantaré, cantaré del lejano País,

De la hermosa, santa Ciudad,

Do con Cristo Jesús el alma feliz

Por los siglos sin fin morará.

 

¡Oh Jerusalén nueva! de lejos se ven

Tus muros de jaspe y cristal;

Y cercando parece tu ameno Edén

Radiante de luz celestial.

 

De la vida el árbol florece allá

Do fluye el río de Dios;

Y alejados por siempre de ellos serán

La muerte, el pecado y el dolor.

 

¡Oh cuán grato será en la celeste Sión,

Gozando la eterna salud,

Celebrar el amor de Él que la compró

Por su muerte amarga de cruz!

H-677

MRS. ELLEN H. GATES

Una mañana del año 1865, la Sra. Ellen H. Gates -autora de “If you cannot on the ocean”, el himno que tanto conmovió al Presidente Abraham Lincoln- recibió una carta del Sr. Philip Phillips, pidiéndole que escribiera un himno apropiado basado en el siguiente fragmento del “Progreso del Peregrino” de Bunyan:

“Ahora vi en mi sueño que estos dos hombres entraron al portal; y he aquí, conforme entraron, fueron transfigurados; y les fue puesta una indumentaria que brillaba como oro. Había también aquellos que les recibieron con arpas y coronas, y se las dieron; las arpas para alabar con ellas, y la coronas en señal de honor. Luego oí en mi sueño que todas las campanas de la ciudad volvieron a sonar de gozo, y que se les dijo: «¡Entrad al gozo de vuestro Señor!» Ahora, justo al abrirse las puertas para dejarles entrar, miré adentro tras ellos, y he aquí la ciudad brillaba como el sol, las calles también estaban pavimentadas con oro; y por ellas caminaban muchos hombres, con coronas sobre sus cabezas y palmas en sus manos, y arpas de oro para cantar las alabanzas. Después de eso, cerraron las puertas. Una vez que lo había visto, deseaba encontrarme yo mismo entre ellos.”

Obediente a la petición del Sr. Phillip, la Sra. Gates escribió el himno. Cuando el Sr. Phillips recibió los versos se sentó, con su niño pequeño sobre su rodilla, y leyó una vez más aquellas escenas finales de la historia inmortal de Bunyan; luego se dirigió a su órgano y escribió para el himno la melodía que aparece bajo su nombre en “Sacred Songs and Solos", con el nº 114. El Sr. Phillips dice que el himno parece que ha sido especialmente bendecido por Dios para el consuelo de muchas almas. Un hombre le dijo que se había unido en su canto en no menos de 120 funerales. “Y”, dice el Sr. Phillips, “fue cantado en el funeral de mi propio querido hijo, que se había sentado sobre mi rodilla cuando escribí la melodía.”